Friday, March 12, 2010

De que hablan ellos?

Hace unos días sesionó en la capital cubana un encuentro de economía que tenía como tema central el análisis de la globalización y los problemas del desarrollo. Por supuesto se referían a ese caótico y descarriado mundo capitalista y de ninguna manera a los serios problemas que ha generado el sistema estatista y de economía centralizada aplicado en Cuba.

Los participantes que provenían de diversos puntos del planeta terminaron, según mostró el noticiero de la televisión, condenando el encarcelamiento de los cinco cubanos que cumplen condenas desde hace más de 10 años en los Estados Unidos.

No vi un solo comentario sobre la larga crisis económica por la que atraviesa nuestro país desde hace ya muchos años y que sigue teniendo como manifestación más cotidiana una pelea por unas libras de papas o una condena a prisión por la venta de huevos en el mercado negro.

Es realmente un delirio ver a esos analistas que tantos detalles dan sobre la crisis por la que atraviesa Grecia y que sin embargo no pueden ni por un minuto aterrizar en las necesidades que enfrentan día a día la población cubana. Necesidades que con reformas muy simples pudieran disminuir dramáticamente.

Una de las respuestas dada por el gobierno para disminuir la crisis alimentaria fue la entrega de tierras en usufructo, todavía hoy no se ha visto un resultado claro de este programa. ¿Cuáles son las razones por las cuales siguen sin obtenerse resultados que se concreten en la mesa del cubano?

La principal dificultan reside en que el gobierno cubano insiste en mantener el monopolio de la comercialización, poniendo trabas e incumpliendo incluso con los pagos a los productores. Los campesinos no pueden disponer de las mínimas libertades para decidir cómo y a qué precios venden sus productos. Esto trae como consecuencia la falta de incentivos que históricamente ha sido el principal problema que enfrenta el sistema económico socialista.

No obstante podemos encontrar en la televisión a dirigentes con un rostro muy serio hablando que la población necesita argumentos como elemento esencial y que el trabajo ideológico será la llave maestra que resuelva todas las dificultades. ¿Hablarán de nuestro de país?

Wednesday, November 4, 2009

Actualidad




Los resultados de las elecciones en New Jersey y Virginia, donde los candidatos republicanos se alzaron con la victoria, muestran la complejidad política de los Estados Unidos. Si bien a un año del triunfo en las elecciones del pasado Noviembre el presidente Barack Obama mantiene su popularidad, eso no implica que el partido demócrata tenga asegurada las próximas elecciones legislativas. Todavía hay muchos factores que pueden definir este proceso, pero desde ya es claro que pueden haber muchas sorpresas.

Lo anterior me gustaría traerlo al contexto cubano pero antes deseo agregar algunas noticias aparecidas en estos últimos días.

La primera esta relacionada con la drástica caída en el comercio exterior cómo reconoció Rodrigo Malmierca, titular de este ramo:

"Las estadísticas muestran al cierre del tercer trimestre de 2009 que el intercambio comercial de bienes se redujo un 36 por ciento, en relación a igual período del año anterior, siendo las importaciones casi el 80 por ciento del total".

Según Malmierca, "la economía cubana se caracteriza por obstáculos para acceder al financiamiento internacional, la reducción de demanda y los precios de los principales productos de exportación, y el incremento de importaciones prioritarias como los alimentos, con la obvia reducción de la capacidad de compra".

Otro funcionario también reconoció que las ventas de los EE UU y España a Cuba cayeron visiblemente.

No debemos pasar por alto la situación económica por la que atraviesa Venezuela, quien constituye el principal socio económico de la isla. El déficit en el sector eléctrico, sector vital en el desarrollo de cualquier nación, es un hecho que manifiesta el estancamiento por el que atraviesa la nación, debido a políticas económicas poco eficientes y erráticas basadas principalmente en objetivos políticos más que en la realidad económica del país.

Entonces que podemos esperezar en los próximos tiempo para Cuba?

Creo que la respuesta resulta más que evidente. Si el gobierno cubano insiste en la parálisis que ha mostrando, tanto en lo político como económica y no se ajusta a la realidad que lo engloba las predicciones no son nada halagüeñas.

Con un presidente Obama que tendrá que prestar más atención y usar su capital político en resolver problemas y compromisos domésticos, y con un gobierno cubano que no acaba de responde a la política de “gestos por gestos”, no se avizoran grandes cambios en las relaciones de ambos países y por ende en el comercio bilateral.

Por otra parte, mientras el gobierno cubano no muestre un serio compromiso con los inversionistas extranjeros cumpliendo a cabalidad con sus pagos en los tiempos acordados, seguiremos viendo una caída drástica de las inversiones y el comercio foráneo.
Los tiempos que se avecinan no vendrán cargados de buenas noticias para el pueblo cubano, a no ser que un milagro ocurra y el gobierno entienda que ya ha sido suficiente y urge cambiar de rumbo.

Para finalizar agrego un titular: El comisario europeo de visita en la isla manifestó que el gobierno cubano debe hacer 'gestos importantes' en derechos humanos. Esos gestos deberían estar referidos a los presos políticos y la situación en las cárceles, y son necesarios para eliminar la Posición Común, dijo Karel De Gucht.

Relaciones Cuba & UE



Las autoridades cubanas han insistido en la necesidad de finalizar con la posición común de la Unión Europea hacia Cuba. El canciller español Moratinos quien recientemente culmino una visita a la isla manifestó su compromiso de impulsar la disolución de dicha política.

Sin embargo el nuevo tratado de Lisboa, que reforma la Unión Europea (UE) y la dota de un presidente y de un alto representante de política exterior, debe entrar en vigor el próximo 1 de diciembre. Suecia, que estará a cargo de la presidencia semestral de la UE, anunció que convocará a una cumbre europea posiblemente el 12 de noviembre para decidir quiénes ocuparán los dos nuevos cargos.

Posiblemente Moratinos ponga un gran empeño en su compromiso pero honestamente creo que la tendencia va en otra dirección.

Friday, October 16, 2009

China y su "modelo".

Una nueva estadística sobre el numero de mil millonarios chinos arrojan que pese a la crisis actual el numero a crecido hasta 130.

China ha mantenido por varios años un crecimiento de su producto interno bruto PIB impresionante. Si bien las nuevas políticas económicas han revertido el caos causado por las estrategias irracionales durante el periodo de Mao, no son pocos los retos que han surgidos debido a las practicas poco democráticas bajo las cuales se han dando estas transformaciones. Entre los nuevos problemas que han tomando dimensiones inesperadas sobresale el crecimiento dramático de la contaminación, cuyos índices resultan ya escandalosos y cuyos efectos son palpables en la población.


Wikipedia

No es de extrañar que muchos analistas planteen que el ritmo de crecimiento de China es insostenible y que la principal razón de los problemas que enfrentan esta relacionado con la concentración de poder económico y político lo cual imposibilita las existencia un estado de derecho.

Las principales causas de esta concentración de poder están dadas por la falta de democracia y transparencia en la que ocurrió el proceso de transición de una economía estatal centralizada, a una economía de mercado, controlada mayoritariamente por la elite política. Dicha falta de transparencia fue y sigue siendo aprovechada por grupos de poder para sacar grandes dividendos dentro de esta bonanza económica.

Otras de las principales debilidades de la economía China es que esta basada principalmente en el sector de las exportaciones y no en la capacidad que tienen los trabajadores chinos de consumir los bienes que producen debido a los bajos salarios que perciben. En otras palabras, China se ha convertido en la gran maquiladora mundial, donde los trabajadores son solo algo más que elementos de producción.

Es también alarmante la falta de derechos del ciudadano chino, quien resulta un ente insignificante frente al poder absoluto del estado y la clase dominante.

Cuando ponemos todos estos factores juntos y conociendo la apremiante necesidad de cambios en nuestro país nos salta la interrogante sobre que futuro nos espera y que papel deseamos jugar.

En que concluirá el sueño socialista y revolucionario que tantos dramas ha costado a la sociedad cubana?

Creo que hay muchas cuestiones que claman por un debate inmediato.

Antonio Gonzalez Rodiles

Friday, October 9, 2009

Polonia y su modelo de revolución




Como obra de carpintería, esta mesa no es una gran cosa. El barniz oscuro está ya pelándose en varios sitios, la superficie está un poco gastada y las vigas a ras de suelo, de estilo rural, me recuerdan a una mesa de pub británico manchada de cerveza. Ahora bien, como pieza política, es una obra maestra.

Construido especialmente por carpinteros polacos para las primeras negociaciones del país en torno a una mesa redonda en 1989 -las primeras en la Europa comunista-, y hoy conservado como pieza de museo en el palacio presidencial de Varsovia, este gran mueble en forma de rosquilla, formado en realidad por 14 trozos separados, es el símbolo del nuevo tipo de revolución pacífica y negociada que en 1989 se impuso al viejo estilo violento de 1789. La mesa redonda sustituyó a la guillotina.

Para la mayoría de la gente, "1989", si significa algo, seguramente significa la caída del muro de Berlín. Algunos quizá recuerden la revolución de terciopelo en Checoslovaquia, otros tal vez los brotes de violencia en las calles de Bucarest y el sangriento fin del dictador de Rumania, Nicolae Ceausescu. Aquellos dramáticos acontecimientos de la segunda mitad del año eran buen material televisivo, y lo que ocurrió en Bucarest pareció en algunos momentos una imagen de 1789.

En cambio, las tortuosas negociaciones de la primera mitad del año en Polonia y Hungría no se parecieron nada a una revolución. Una mesa redonda en torno a la que hablan unas personas no es demasiado televisiva. Incluso las trascendentales elecciones semilibres de Polonia el 4 de junio de 1989, que desembocaron directamente en la llegada del primer ministro no comunista en lo que todavía era el bloque soviético, fueron relativamente tranquilas. Estoy seguro de que, cuando se celebre el vigésimo aniversario este 4 de junio, los medios de comunicación hablarán mucho más de la matanza de la plaza de Tiananmen, que sucedió aquel mismo día.

Si digo esto no es para fomentar la queja típicamente polaca de que "el mundo no valora la contribución de Polonia" (al final del comunismo en Europa, la Segunda Guerra Mundial, el Renacimiento, la astronomía, etcétera). Es para destacar que, al centrarnos en lo telegénico y lo conocido, perdemos de vista la auténtica novedad de lo que ocurrió en 1989 en Europa central y ha vuelto a ocurrir desde entonces en otros lugares, con numerosas variaciones. Por un lado, el poder blando de un movimiento social de masas (y en Polonia llevaban una década de protestas y huelgas masivas) controlado por sus dirigentes para lograr el objetivo de una transición negociada. Por otro, unas personas que seguían en posesión de los instrumentos básicos del poder duro -las armas, el aparato del Estado, la policía secreta-, pero estaban dispuestas a negociar un acuerdo de reparto de poder (aunque no preveían con qué rapidez iba a producirse el cambio ni hasta dónde iba a llegar). En un tercer lugar, los representantes del pueblo y las instituciones intermedias -que en Polonia incluían la inmensa autoridad de la Iglesia católica-, que ayudaron a mediar y generar confianza. Todos ellos, simbólicamente sentados en torno a una mesa construida a toda prisa y no especialmente bien.

En cada instante, nadie podía estar seguro de que el siguiente paso no fuera a ir demasiado lejos, ser demasiado para los partidarios de la línea dura en el propio país o para el Kremlin. Nadie había hecho algo así hasta entonces. Nadie sabía si era posible hacerlo. Como decía un chiste de la época: sabemos que es posible convertir un acuario en sopa de pescado; la cuestión es si se puede convertir la sopa de pescado en un acuario.
Además de inspeccionar la carpintería en el palacio presidencial, he venido a ver al actual presidente, Lech Kaczynski, un populista conservador que levantó su campaña, hace cinco años, en torno a las acusaciones de que no había habido una ruptura suficientemente clara y radical con el pasado comunista. Sin embargo, ahora me ha dicho que, en su opinión, el acuerdo logrado por la oposición encabezada por Solidaridad en aquella mesa redonda fue el mejor al que podían aspirar sin arriesgar demasiado en las circunstancias de principios de 1989. ¿Acaso el juicio histórico del presidente actual asume el compromiso, adoptado por todos en la mesa redonda, de que el arquitecto de la ley marcial en Polonia a principios de los ochenta, el general Wojciech Jaruzelski, se convirtiera en presidente del país en el verano de 1989 como garantía para la Unión Soviética? En efecto, aunque habría preferido que "por poco tiempo".

Como historiador, me interesa oír a todas las partes, así que fui a ver también al propio general Jaruzelski, hoy un hombre enfermo de 85 años, pero todavía firmemente interesado en ofrecer su versión de la historia. Me recordó la resistencia que había existido en las filas de su propio partido, el ejército y la policía, y el hecho de que cuando él, como presidente, y el nuevo primer ministro no comunista del país, Tadeusz Mazowiecki, fueron a una cumbre del Pacto de Varsovia en Moscú en diciembre de 1989, otro de los participantes en la mesa era nada menos que Nicolae Ceausescu. Unas semanas más tarde, Ceausescu estaba muerto.

Aquel triunfo pacífico, nacido en una mesa redonda y afianzado por unas elecciones semilibres, no era inevitable, ni mucho menos. Como en Suráfrica, como en Irlanda del Norte, como en Chile, el nuevo modelo anti-jacobino de revolución, con sus encuentros surrealistas entre ex presos y sus antiguos carceleros y torturadores, exigía compromisos dolorosos y moralmente desagradables. Sin un gran momento de catarsis revolucionaria. La línea entre los males del pasado y las bondades del futuro quedó difuminada. Es lo que el antropólogo Ernest Gellner, al hablar de la revolución de terciopelo en su Checoslovaquia natal, llamó "el precio del terciopelo".

Por eso, el problema del pasado nunca desaparece del todo. España después de Franco es la excepción que confirma la regla (y, visto el debate político que hay hoy en España sobre el franquismo, quizá ni siquiera sea una excepción tan clara). Por eso, 20 años después, estoy más convencido que nunca de que el complemento necesario para una mesa redonda es una comisión de la verdad. No unos juicios penales interminables y de dudosa legalidad, como el que probablemente acompañará al general Jaruzelski hasta su tumba (salvo en el caso de verdaderos crímenes contra la humanidad). No unas depuraciones arbitrarias y partidistas. Sino, una vez que están seguros los fundamentos básicos de un país libre, una confrontación pública, exhaustiva, justa y simbólica de la nueva democracia con su difícil pasado, con todas sus complejidades humanas.

Cuando, como consecuencia del modelo negociado de revolución, no se puede obtener justicia, al menos puede pedirse la verdad. Es lo que sucedió, por supuesto, en Suráfrica. Ojalá la Iglesia católica polaca hubiera tenido a un arzobispo Desmond Tutu dispuesto a proponer y presidir una tarea semejante a principios de los años noventa, cuando ya estaban sentadas las bases constitucionales, económicas y políticas de un país libre. Pero el arzobispo Tutu polaco, para entonces, residía en Roma.

El nuevo modelo de revolución de Polonia en 1989 sigue siendo un acontecimiento importantísimo e innovador. Pero estudiar historia sirve también para aprender de los errores, que a veces sólo se ven años después. Así que la próxima vez que un país en pleno proceso de salir de una dictadura y un conflicto civil encargue a sus carpinteros una mesa redonda especial, conviene que empiece a pensar también en los muebles necesarios para una comisión de la verdad. Es más, quizá puedan incluso utilizar la misma mesa. -

TIMOTHY GARTON ASH 24/05/2009.
Tomado del Periodico EL Pais.

Propuesta de diálogo.




La propuesta de Bill Richardson sobre un diálogo entre el exilio y el gobierno cubano es sin duda interesante y muy apropiada para el momento que vivimos. Para todos es evidente que la ecuación cubana tiene cuatro variables importantes, el pueblo cubano dentro de la isla, el del exilio, el gobierno cubano y el gobierno de los USA. Estas cuatro variables deben entrar a formar parte de la solución para lograr un resultado duradero y creíble.

Para el gobierno cubano este es el momento de construir el diálogo. La elite política sabe que el tiempo es indetenible y que nada les puede garantizar más el futuro de sus familias que lograr cierto nivel de entendimiento. ¿Pero cuanto se esta dispuesto a sacrificar?

Si las autoridades cubanas siguen empecinadas en desacreditar cualquier intento serio de diálogo recurriendo a la descalificación de los interlocutores, no será muy difícil vaticinar el final de este intento. El diálogo entre cubanos es la única llave que puede abrir una solución a la situación existente.

Si bien establecer un mejor entendimiento con los USA ayudará a crear un ambiente mucho más propicio, solo un proceso de acuerdos entre los cubanos de diferentes signos políticos puede garantizar la paz y la estabilidad de la Cuba del futuro.

Creo que la propuesta del señor Richardson pudiera ser reforzada con la mediación de un grupo de personas notables tanto dentro como fuera de la isla. Esto le daría sin duda un nivel de compromiso a ambas partes de cara a la sociedad cubana y a la comunidad internacional y crearía un ambiente con mayores garantías.

Dentro de este análisis quedan varios aspectos importantes por detallar, entre ellos ¿quien será el interlocutor del gobierno dentro de la isla y en exilio? Este y otros puntos cruciales me gustaría retomarlos en próximos comentarios.

Thursday, September 17, 2009

Russia Transition



Some quotes from the article: Cultural Contradictions of Post-Communism:
Why Liberal Reforms Did Not Succeed in Russia. By Nina L. Khrushcheva
(to read the article)

What kind of capitalism Russia needs is now our choice to make. The first type we have already had: a nomenclatura bureaucratic capitalism, in which power, property, and money belong to the government and other officials. Second is the oligarchic type, when power, property, and money belong to a few corporations, companies, and individuals… The best one to have is when all power, property and money belong to as many people as possible. I would call this people’s capitalism.

The lesson Russia and its liberal advisors learnt the hard way is that reform programs require synthetic and creative adaptation, that they are deeply moral and political, not just model-oriented and technical in nature. Another lesson is that “disorder,” which had traditionally always “saved Russia” can and should no more be a solution to its current or future problems, for in the 21st century the country needs a new source of order appropriate to a complex modern society.

The most important issue that Russia faces today, in a new post reform period, is a change in mentality. Russia’s outdated psychology has to date reduced to zero all previous attempts for political and economic change. This problem has always made Russia a place where stable and predictable life is not a norm, in which the difficulties have been routinely blamed on the evils of the patriarchal state, dictatorship, the West, corruption, or bad human material.

If the country is to continue with democratic and capitalist policies, the next era of transition should be concentrated on reforming the mentality of both the elite and the people, which in turn will provide a viable environment for a new, modern, and responsible type of conduct on both sides. Future behavior can no longer be based on fear of the authorities or change but should be that of a people who are accountable for their actions and lives.

Only then, an agreement for mutual benefit—a social contract—between a respected individual and the government of a law based state will become possible.

A simple truth that has been long appreciated by other nations has yet to be welcomed by Russian society: “What man loses by the social contract is his natural liberty and an unlimited right to everything he tries to get and succeeds in getting; what he gains is civil liberty and the proprietorship of all he possesses