Wednesday, November 4, 2009

Actualidad




Los resultados de las elecciones en New Jersey y Virginia, donde los candidatos republicanos se alzaron con la victoria, muestran la complejidad política de los Estados Unidos. Si bien a un año del triunfo en las elecciones del pasado Noviembre el presidente Barack Obama mantiene su popularidad, eso no implica que el partido demócrata tenga asegurada las próximas elecciones legislativas. Todavía hay muchos factores que pueden definir este proceso, pero desde ya es claro que pueden haber muchas sorpresas.

Lo anterior me gustaría traerlo al contexto cubano pero antes deseo agregar algunas noticias aparecidas en estos últimos días.

La primera esta relacionada con la drástica caída en el comercio exterior cómo reconoció Rodrigo Malmierca, titular de este ramo:

"Las estadísticas muestran al cierre del tercer trimestre de 2009 que el intercambio comercial de bienes se redujo un 36 por ciento, en relación a igual período del año anterior, siendo las importaciones casi el 80 por ciento del total".

Según Malmierca, "la economía cubana se caracteriza por obstáculos para acceder al financiamiento internacional, la reducción de demanda y los precios de los principales productos de exportación, y el incremento de importaciones prioritarias como los alimentos, con la obvia reducción de la capacidad de compra".

Otro funcionario también reconoció que las ventas de los EE UU y España a Cuba cayeron visiblemente.

No debemos pasar por alto la situación económica por la que atraviesa Venezuela, quien constituye el principal socio económico de la isla. El déficit en el sector eléctrico, sector vital en el desarrollo de cualquier nación, es un hecho que manifiesta el estancamiento por el que atraviesa la nación, debido a políticas económicas poco eficientes y erráticas basadas principalmente en objetivos políticos más que en la realidad económica del país.

Entonces que podemos esperezar en los próximos tiempo para Cuba?

Creo que la respuesta resulta más que evidente. Si el gobierno cubano insiste en la parálisis que ha mostrando, tanto en lo político como económica y no se ajusta a la realidad que lo engloba las predicciones no son nada halagüeñas.

Con un presidente Obama que tendrá que prestar más atención y usar su capital político en resolver problemas y compromisos domésticos, y con un gobierno cubano que no acaba de responde a la política de “gestos por gestos”, no se avizoran grandes cambios en las relaciones de ambos países y por ende en el comercio bilateral.

Por otra parte, mientras el gobierno cubano no muestre un serio compromiso con los inversionistas extranjeros cumpliendo a cabalidad con sus pagos en los tiempos acordados, seguiremos viendo una caída drástica de las inversiones y el comercio foráneo.
Los tiempos que se avecinan no vendrán cargados de buenas noticias para el pueblo cubano, a no ser que un milagro ocurra y el gobierno entienda que ya ha sido suficiente y urge cambiar de rumbo.

Para finalizar agrego un titular: El comisario europeo de visita en la isla manifestó que el gobierno cubano debe hacer 'gestos importantes' en derechos humanos. Esos gestos deberían estar referidos a los presos políticos y la situación en las cárceles, y son necesarios para eliminar la Posición Común, dijo Karel De Gucht.

Relaciones Cuba & UE



Las autoridades cubanas han insistido en la necesidad de finalizar con la posición común de la Unión Europea hacia Cuba. El canciller español Moratinos quien recientemente culmino una visita a la isla manifestó su compromiso de impulsar la disolución de dicha política.

Sin embargo el nuevo tratado de Lisboa, que reforma la Unión Europea (UE) y la dota de un presidente y de un alto representante de política exterior, debe entrar en vigor el próximo 1 de diciembre. Suecia, que estará a cargo de la presidencia semestral de la UE, anunció que convocará a una cumbre europea posiblemente el 12 de noviembre para decidir quiénes ocuparán los dos nuevos cargos.

Posiblemente Moratinos ponga un gran empeño en su compromiso pero honestamente creo que la tendencia va en otra dirección.

Friday, October 16, 2009

China y su "modelo".

Una nueva estadística sobre el numero de mil millonarios chinos arrojan que pese a la crisis actual el numero a crecido hasta 130.

China ha mantenido por varios años un crecimiento de su producto interno bruto PIB impresionante. Si bien las nuevas políticas económicas han revertido el caos causado por las estrategias irracionales durante el periodo de Mao, no son pocos los retos que han surgidos debido a las practicas poco democráticas bajo las cuales se han dando estas transformaciones. Entre los nuevos problemas que han tomando dimensiones inesperadas sobresale el crecimiento dramático de la contaminación, cuyos índices resultan ya escandalosos y cuyos efectos son palpables en la población.


Wikipedia

No es de extrañar que muchos analistas planteen que el ritmo de crecimiento de China es insostenible y que la principal razón de los problemas que enfrentan esta relacionado con la concentración de poder económico y político lo cual imposibilita las existencia un estado de derecho.

Las principales causas de esta concentración de poder están dadas por la falta de democracia y transparencia en la que ocurrió el proceso de transición de una economía estatal centralizada, a una economía de mercado, controlada mayoritariamente por la elite política. Dicha falta de transparencia fue y sigue siendo aprovechada por grupos de poder para sacar grandes dividendos dentro de esta bonanza económica.

Otras de las principales debilidades de la economía China es que esta basada principalmente en el sector de las exportaciones y no en la capacidad que tienen los trabajadores chinos de consumir los bienes que producen debido a los bajos salarios que perciben. En otras palabras, China se ha convertido en la gran maquiladora mundial, donde los trabajadores son solo algo más que elementos de producción.

Es también alarmante la falta de derechos del ciudadano chino, quien resulta un ente insignificante frente al poder absoluto del estado y la clase dominante.

Cuando ponemos todos estos factores juntos y conociendo la apremiante necesidad de cambios en nuestro país nos salta la interrogante sobre que futuro nos espera y que papel deseamos jugar.

En que concluirá el sueño socialista y revolucionario que tantos dramas ha costado a la sociedad cubana?

Creo que hay muchas cuestiones que claman por un debate inmediato.

Antonio Gonzalez Rodiles

Friday, October 9, 2009

Polonia y su modelo de revolución




Como obra de carpintería, esta mesa no es una gran cosa. El barniz oscuro está ya pelándose en varios sitios, la superficie está un poco gastada y las vigas a ras de suelo, de estilo rural, me recuerdan a una mesa de pub británico manchada de cerveza. Ahora bien, como pieza política, es una obra maestra.

Construido especialmente por carpinteros polacos para las primeras negociaciones del país en torno a una mesa redonda en 1989 -las primeras en la Europa comunista-, y hoy conservado como pieza de museo en el palacio presidencial de Varsovia, este gran mueble en forma de rosquilla, formado en realidad por 14 trozos separados, es el símbolo del nuevo tipo de revolución pacífica y negociada que en 1989 se impuso al viejo estilo violento de 1789. La mesa redonda sustituyó a la guillotina.

Para la mayoría de la gente, "1989", si significa algo, seguramente significa la caída del muro de Berlín. Algunos quizá recuerden la revolución de terciopelo en Checoslovaquia, otros tal vez los brotes de violencia en las calles de Bucarest y el sangriento fin del dictador de Rumania, Nicolae Ceausescu. Aquellos dramáticos acontecimientos de la segunda mitad del año eran buen material televisivo, y lo que ocurrió en Bucarest pareció en algunos momentos una imagen de 1789.

En cambio, las tortuosas negociaciones de la primera mitad del año en Polonia y Hungría no se parecieron nada a una revolución. Una mesa redonda en torno a la que hablan unas personas no es demasiado televisiva. Incluso las trascendentales elecciones semilibres de Polonia el 4 de junio de 1989, que desembocaron directamente en la llegada del primer ministro no comunista en lo que todavía era el bloque soviético, fueron relativamente tranquilas. Estoy seguro de que, cuando se celebre el vigésimo aniversario este 4 de junio, los medios de comunicación hablarán mucho más de la matanza de la plaza de Tiananmen, que sucedió aquel mismo día.

Si digo esto no es para fomentar la queja típicamente polaca de que "el mundo no valora la contribución de Polonia" (al final del comunismo en Europa, la Segunda Guerra Mundial, el Renacimiento, la astronomía, etcétera). Es para destacar que, al centrarnos en lo telegénico y lo conocido, perdemos de vista la auténtica novedad de lo que ocurrió en 1989 en Europa central y ha vuelto a ocurrir desde entonces en otros lugares, con numerosas variaciones. Por un lado, el poder blando de un movimiento social de masas (y en Polonia llevaban una década de protestas y huelgas masivas) controlado por sus dirigentes para lograr el objetivo de una transición negociada. Por otro, unas personas que seguían en posesión de los instrumentos básicos del poder duro -las armas, el aparato del Estado, la policía secreta-, pero estaban dispuestas a negociar un acuerdo de reparto de poder (aunque no preveían con qué rapidez iba a producirse el cambio ni hasta dónde iba a llegar). En un tercer lugar, los representantes del pueblo y las instituciones intermedias -que en Polonia incluían la inmensa autoridad de la Iglesia católica-, que ayudaron a mediar y generar confianza. Todos ellos, simbólicamente sentados en torno a una mesa construida a toda prisa y no especialmente bien.

En cada instante, nadie podía estar seguro de que el siguiente paso no fuera a ir demasiado lejos, ser demasiado para los partidarios de la línea dura en el propio país o para el Kremlin. Nadie había hecho algo así hasta entonces. Nadie sabía si era posible hacerlo. Como decía un chiste de la época: sabemos que es posible convertir un acuario en sopa de pescado; la cuestión es si se puede convertir la sopa de pescado en un acuario.
Además de inspeccionar la carpintería en el palacio presidencial, he venido a ver al actual presidente, Lech Kaczynski, un populista conservador que levantó su campaña, hace cinco años, en torno a las acusaciones de que no había habido una ruptura suficientemente clara y radical con el pasado comunista. Sin embargo, ahora me ha dicho que, en su opinión, el acuerdo logrado por la oposición encabezada por Solidaridad en aquella mesa redonda fue el mejor al que podían aspirar sin arriesgar demasiado en las circunstancias de principios de 1989. ¿Acaso el juicio histórico del presidente actual asume el compromiso, adoptado por todos en la mesa redonda, de que el arquitecto de la ley marcial en Polonia a principios de los ochenta, el general Wojciech Jaruzelski, se convirtiera en presidente del país en el verano de 1989 como garantía para la Unión Soviética? En efecto, aunque habría preferido que "por poco tiempo".

Como historiador, me interesa oír a todas las partes, así que fui a ver también al propio general Jaruzelski, hoy un hombre enfermo de 85 años, pero todavía firmemente interesado en ofrecer su versión de la historia. Me recordó la resistencia que había existido en las filas de su propio partido, el ejército y la policía, y el hecho de que cuando él, como presidente, y el nuevo primer ministro no comunista del país, Tadeusz Mazowiecki, fueron a una cumbre del Pacto de Varsovia en Moscú en diciembre de 1989, otro de los participantes en la mesa era nada menos que Nicolae Ceausescu. Unas semanas más tarde, Ceausescu estaba muerto.

Aquel triunfo pacífico, nacido en una mesa redonda y afianzado por unas elecciones semilibres, no era inevitable, ni mucho menos. Como en Suráfrica, como en Irlanda del Norte, como en Chile, el nuevo modelo anti-jacobino de revolución, con sus encuentros surrealistas entre ex presos y sus antiguos carceleros y torturadores, exigía compromisos dolorosos y moralmente desagradables. Sin un gran momento de catarsis revolucionaria. La línea entre los males del pasado y las bondades del futuro quedó difuminada. Es lo que el antropólogo Ernest Gellner, al hablar de la revolución de terciopelo en su Checoslovaquia natal, llamó "el precio del terciopelo".

Por eso, el problema del pasado nunca desaparece del todo. España después de Franco es la excepción que confirma la regla (y, visto el debate político que hay hoy en España sobre el franquismo, quizá ni siquiera sea una excepción tan clara). Por eso, 20 años después, estoy más convencido que nunca de que el complemento necesario para una mesa redonda es una comisión de la verdad. No unos juicios penales interminables y de dudosa legalidad, como el que probablemente acompañará al general Jaruzelski hasta su tumba (salvo en el caso de verdaderos crímenes contra la humanidad). No unas depuraciones arbitrarias y partidistas. Sino, una vez que están seguros los fundamentos básicos de un país libre, una confrontación pública, exhaustiva, justa y simbólica de la nueva democracia con su difícil pasado, con todas sus complejidades humanas.

Cuando, como consecuencia del modelo negociado de revolución, no se puede obtener justicia, al menos puede pedirse la verdad. Es lo que sucedió, por supuesto, en Suráfrica. Ojalá la Iglesia católica polaca hubiera tenido a un arzobispo Desmond Tutu dispuesto a proponer y presidir una tarea semejante a principios de los años noventa, cuando ya estaban sentadas las bases constitucionales, económicas y políticas de un país libre. Pero el arzobispo Tutu polaco, para entonces, residía en Roma.

El nuevo modelo de revolución de Polonia en 1989 sigue siendo un acontecimiento importantísimo e innovador. Pero estudiar historia sirve también para aprender de los errores, que a veces sólo se ven años después. Así que la próxima vez que un país en pleno proceso de salir de una dictadura y un conflicto civil encargue a sus carpinteros una mesa redonda especial, conviene que empiece a pensar también en los muebles necesarios para una comisión de la verdad. Es más, quizá puedan incluso utilizar la misma mesa. -

TIMOTHY GARTON ASH 24/05/2009.
Tomado del Periodico EL Pais.

Propuesta de diálogo.




La propuesta de Bill Richardson sobre un diálogo entre el exilio y el gobierno cubano es sin duda interesante y muy apropiada para el momento que vivimos. Para todos es evidente que la ecuación cubana tiene cuatro variables importantes, el pueblo cubano dentro de la isla, el del exilio, el gobierno cubano y el gobierno de los USA. Estas cuatro variables deben entrar a formar parte de la solución para lograr un resultado duradero y creíble.

Para el gobierno cubano este es el momento de construir el diálogo. La elite política sabe que el tiempo es indetenible y que nada les puede garantizar más el futuro de sus familias que lograr cierto nivel de entendimiento. ¿Pero cuanto se esta dispuesto a sacrificar?

Si las autoridades cubanas siguen empecinadas en desacreditar cualquier intento serio de diálogo recurriendo a la descalificación de los interlocutores, no será muy difícil vaticinar el final de este intento. El diálogo entre cubanos es la única llave que puede abrir una solución a la situación existente.

Si bien establecer un mejor entendimiento con los USA ayudará a crear un ambiente mucho más propicio, solo un proceso de acuerdos entre los cubanos de diferentes signos políticos puede garantizar la paz y la estabilidad de la Cuba del futuro.

Creo que la propuesta del señor Richardson pudiera ser reforzada con la mediación de un grupo de personas notables tanto dentro como fuera de la isla. Esto le daría sin duda un nivel de compromiso a ambas partes de cara a la sociedad cubana y a la comunidad internacional y crearía un ambiente con mayores garantías.

Dentro de este análisis quedan varios aspectos importantes por detallar, entre ellos ¿quien será el interlocutor del gobierno dentro de la isla y en exilio? Este y otros puntos cruciales me gustaría retomarlos en próximos comentarios.

Thursday, September 17, 2009

Russia Transition



Some quotes from the article: Cultural Contradictions of Post-Communism:
Why Liberal Reforms Did Not Succeed in Russia. By Nina L. Khrushcheva
(to read the article)

What kind of capitalism Russia needs is now our choice to make. The first type we have already had: a nomenclatura bureaucratic capitalism, in which power, property, and money belong to the government and other officials. Second is the oligarchic type, when power, property, and money belong to a few corporations, companies, and individuals… The best one to have is when all power, property and money belong to as many people as possible. I would call this people’s capitalism.

The lesson Russia and its liberal advisors learnt the hard way is that reform programs require synthetic and creative adaptation, that they are deeply moral and political, not just model-oriented and technical in nature. Another lesson is that “disorder,” which had traditionally always “saved Russia” can and should no more be a solution to its current or future problems, for in the 21st century the country needs a new source of order appropriate to a complex modern society.

The most important issue that Russia faces today, in a new post reform period, is a change in mentality. Russia’s outdated psychology has to date reduced to zero all previous attempts for political and economic change. This problem has always made Russia a place where stable and predictable life is not a norm, in which the difficulties have been routinely blamed on the evils of the patriarchal state, dictatorship, the West, corruption, or bad human material.

If the country is to continue with democratic and capitalist policies, the next era of transition should be concentrated on reforming the mentality of both the elite and the people, which in turn will provide a viable environment for a new, modern, and responsible type of conduct on both sides. Future behavior can no longer be based on fear of the authorities or change but should be that of a people who are accountable for their actions and lives.

Only then, an agreement for mutual benefit—a social contract—between a respected individual and the government of a law based state will become possible.

A simple truth that has been long appreciated by other nations has yet to be welcomed by Russian society: “What man loses by the social contract is his natural liberty and an unlimited right to everything he tries to get and succeeds in getting; what he gains is civil liberty and the proprietorship of all he possesses

Summary of one article about Cuba's Economic Reforms.

Cuba's Economic Reforms in A Chinese Perspective

Jiang Shixue
Chinese Academy of Social Sciences
(This is the paper presented to the Wilton Park Conference on Cuba, October 2002.)

Despite the geographical distance and different population size, Cuba and China have at least two things in common: They are socialist countries and both are on the road of economic reforms. While Cuba began to reform its economy in the early 1990s, China started its reforms and opening-door as early as in 1978. (In December 1978 the Third Plenary Session of the 11th Central Committee of Communist Party of China, CPC, was held in Beijing).
  
Compared with Cuba, China has made greater progress in stimulating economic development, raising people’s living standards and upgrading comprehensive national strength. From 1978 to 2000, for instance, China’s average annual growth rate was 9. 5%, and for some of the years it stood at 15%. At the same time, inflation rate was often kept below 10% with the exception of only a few years at over 15%. As a matter of fact, few economies in the world have achieved such remarkably high growth rate without high inflation.
  
It took China 9 years (from 1978 to 1987) to double its average per capita income. But it was 58 years for the United Kingdom (from 1780 to 1838), 47 years for the United States (from 1839 – 1886), 34 years for Japan (from 1885 – 1919) and 11 years for South Korea (from 1966- 1977) to do the same. Then, from 1987 to 1996, China doubled its average per capita income again in 9 years.

I. An Overview of Cuba’s Economic Reforms

The pushing forces that made Cuba walk upon the path of reforms came mainly from the outside. Cuba signed its first major trade and economic agreement with the Soviet Union in February 1960, under which Cuban sugar was provided in exchange for Soviet crude oil and petroleum products, wheat, fertilizer, iron, machinery, and trade credits. It was widely believed that the Soviet Union maintained the Cuban economy by paying “higher than market prices” for Cuban sugar. At the same time Cuba paid “lower than market prices” for Soviet petroleum products. In addition, Cuba joined the socialist trade and economic organization, the Council for Mutual Economic Assistance (CMEA), in 1972 and conducted most of its trade with CMEA countries.
  
The disintegration of the Soviet Union and break-up of the trade relations within CMEA induced hardest difficulties for the Cuban economy. Between 1991 and 1994, the Cuban GDP declined by 35%, imports dropped by 75%, oil imports fell by half, and people’s caloric intake was reduced from roughly 2800 to 1735 per day. Faced with this harsh situation, Cuba decided to “defend socialism” by reforming the economy.
Cuba’s economic reforms in the past decade can be summarized in the following areas:
  
1) Decentralization in the agricultural sector;
2) Legalization of the use of foreign currency;
3) Authorization of self-employment;
4) Improving fiscal management ;
5) More integration with the world market;
6) Attracting more foreign investment;
7) Establishing free trade zone (FTZ);
8) Restructuring the economic structure
  
In China, soon after the June 4 incident of 1989, some leftists were increasingly opposed to the nation’s reform process. In early 1991, concerned with the possibility of retreat on the path of reforms, Deng Xiaoping, who was then celebrating the traditional Spring Festival in Shanghai, said to the Shanghai municipal leadership, “Do not believe that planning belongs to socialism and market belongs to capitalism. Both are instruments. Market can also serve socialism.” He called upon the city officials to be “more liberal, braver and swifter” in pushing forward the reform process.

It seems that Cuba’s reforms are not based on any clear and well-defined theory, although Cuban leader Fidel Castro and other senior Cuban officials have repeatedly said that Cuba’s reforms should be carried out within the principles of socialism. They have expressed their wishes to utilize some forms of the market mechanism, but insist that Cuba will not walk towards market economy. From their perspectives, socialism and market economy are not compatible.

2. Tortoise or hare: Choosing the right speed of reforms
  
In discussing the speed of economic reforms, people tend to use such words as “gradual” or “shock therapy”.

According to Barbara Stallings and Wilson Peres, the “aggressive” reformers undertook many reforms in a relatively short period of time, while the “cautious” reformers implemented reforms more gradually.

Despite these definitions, however, the specific criteria for defining the reform process as being “gradual” or “shock”, are still controversial in practice.

While many transition economies in the former Soviet bloc are seen as “aggressive” reformers practicing “shock therapy”, China is considered as a “gradual” and “cautious” reformer. As Deng Xiaoping aptly put it, China carried out its reforms like “crossing the river by feeling the stones in the water”. Indeed, because of the following reasons, it is easy to understand why China should wage a cautious and gradual reform process. First of all, as a huge country with more than 1.2 billion people, China should maintain social stability as one of the priorities.

Apparently, Cuba has chosen the gradual approach. This choice is proved to be reasonable and correct. Cuba’s reforms were launched under economic difficulties and harsh conditions, i.e., decades of U.S. blockade and abrupt disappearance of aids from the Soviet bloc. (Remember that, compared with China, Cuba’s initial conditions of reforms were much worse.) If Cuba had followed the style of “shock therapy” as Russia and some other Easter European countries have done, the situation could have gone uncontrolled. However, as some Chinese scholars have pointed out, the Cuban leadership should be more liberal and more brave in such areas as ownership restructuring and opening to the outside world.

3. “Let some people get rich first”, but benefits of reforms should be equally distributed.
  
Before the 1980s income distribution in China was remarkably equal, or even egalitarian. The Gini coefficient for the urban-rural inequality was only 0.
  
Deng Xiaoping was wise enough to proclaim that “To get rich is glorious”. He also said, “Let some people get rich first”. Indeed, as many Chinese, including scholars, fully understand, if some people had not been allowed to get rich first, or egalitarianism had still dominated the society, China would not have been able reduce poverty so progressively.
  
First of all, the gap between urban and rural areas has widened.
  
Second, while income inequalities within either the urban or the rural areas have become worsened, it is even more conspicuous within the latter.
  
Third, the whole picture of unequal income distribution for the nation is alarming.
  
The fact that economic reforms tend to generate worse income distribution has been proved in Mexico, Brazil, Argentina and other Latin American countries that have been marching on the reform paths. Indeed, economic reforms and opening to the outside world tend to create opportunities for people to get rich. But the privileged group tend to acquire more opportunities than the others.
  
For Cuba, it seems that it is also necessary to “let some people get rich first”. China’s experience has proved that this policy will effectively stimulate people’s initiative to work and therefore to speed up the economy.
  
4. Improving the ownership structure is the key to successful reforms.

Since China and Cuba are socialist countries, they cannot rely on privatization to improve the ownership structure.15 Rather, they must keep public ownership as the foundation of their socialist economic system. At the same time, however, being in the primary stage of socialism, they need to develop diverse forms of ownership with public ownership in the dominant position.
  
In the past two decades the non-public sector has increased ostensibly and it is increasingly recognized as an important component of the socialist market economy (see table 1). In some places, particularly in the eastern part of China, the non-public sector has become the most important engine for the development of local economy.

Table 1 China’s changed ownership (%)
1978 1999
Public ownership 78 40
Non-public ownership 22 60

Cuba has been trying to diversify its ownership system. Compared with China, Cuba needs to quicken its steps in this regard. As some Chinese scholars put it, the Cuban leadership should take a more tolerant attitude towards the non-public sector.
  
5. Reforming the state-owned enterprises is essential for the establishment of a socialist market economy.

As mentioned earlier, Cuba and China are socialist countries and the state-owned enterprises (SOEs) should play an important role in the economy. However, before reforms were initiated, the SOEs could not raise their efficiency, and some of them had long been money-losers, incurring a heavy fiscal burden on the state budget.
Many countries in Latin American and Eastern Europe have privatized the majority of their SOEs. In some extreme cases, almost all the SOEs have been sold to private investors. Results of privatization have been mixed.

In China, the Party and the Government have recognized that well-executed reform of the SOEs is of vital importance to building a socialist market economy and consolidating the socialist system, and the best way to reform them is to establish a modern corporate system.
  
By World Bank standards, most of Cuba’s industrial plants are considered “large”. Their production cannot be considered as efficient, mainly due to the lack of modern equipment, input and innovation as well as poor management. Many Chinese scholars agree that it is better for Cuba to integrate the reforms of the SOEs as an integral part of the whole reform process, and lagging behind would produce negative impact upon reforms in other areas. In addition to raising efficiency by adopting a modern corporate system, Cuba might need to make greater use of the private and foreign capital and even close down some of the big “money-losers”.
  
It is encouraging to see that as early as in 1998 the Council of State of Cuba passed the Decree Law 187, stipulating detailed measures to reform its SOEs. Its principles include:

1) Enterprises have to achieve self-financing within the approved social objective.
2) Incentives for the workers are the heart of the business system.
3) Profits, after payment of taxes, are distributed by the appropriate body. One part is set aside for enterprises’ reserves.
4) Appropriate differentials are to be created to encourage the qualified and responsible workers.
5) Labor and wages policies are to be closely linked.17
  
According to the Chinese experience, Cuba should get well prepared to tackle the problem of rising unemployment as SOEs reforms tend to turn a large number of workers out of their post. If re-employment opportunities and social security benefits could not be provided to them, social stability might be in danger.
  
6. Corruption is detrimental to reforms.
  
Corruption simply means the use of public office to pursue private gain in ways that violate laws and other formal rules.

Unfortunately, China is also suffering from corruption, which has aroused public anger and generated economic costs. The idea that corruption can facilitate economic development is wrong. A well-known Chinese economist by the name of Hu Angang categorized corruption activities in China into four types:

1) illegal exemption of taxes and tariffs;
2) underground economic activities like smuggling, drug trafficking and so on;
3) embezzling public funds; and
4) rent-seeking, mostly in the form of market monopoly.
  
As many commentaries put it, corruption and smuggling are two malignant tumors growing together, and the only way to wipe out smuggling is to eliminate corruption.

On the other hand, the officials should build what the media suggest an “ideological Great Wall” to resist decadent ideas, greed and self-indulgence.

“When the window is opened, a screen is needed to keep the misquotes and flies out of the house”.

As socialist countries, Cuba and China should have their own values compatible to their political system and traditional cultures. Indeed, for them, socialist modernization requires both a prosperous economy and a flourishing culture, and economic reforms need to serve this objective.
  
In China, the Party has long been promoting socialist culture with Chinese characteristics. As Jiang Zemin said at the 15th National Congress of CPC, “ In building socialism with Chinese characteristics, we must redouble our efforts to raise the ideological and ethical standards and scientific and educational levels of the whole nation and provide a powerful ideological driving force and strong intellectual support for economic development and all-round social progress.
    
With the reform process proceeding forward, Cuba would be increasingly faced with a similar task of “keeping the mosquitoes and flies out of the house” Particularly, U.S. government sponsored radio and television broadcasting to Cuba (Radio and TV Marti), begun in 1985 and 1990 respectively. So Cuba would confront additional threat.

III. Conclusions

As Deng Xiaoping put it, “Do not believe that planning belongs to socialism and market belongs to capitalism. Both are instruments. Market can also serve socialism.” In order to speed up socialist constructions, China and Cuba need to implement economic reforms, and it is encouraging to see that both nations have achieved remarkable results.
In the light of China’s experience and lessons, the following implications are important:

1) pay more attention to theoretical innovation for the reform process;
2) choose the right speed of reforms;
3) “let some people get rich first”, but benefits of reforms should be equally distributed, 4) improve the ownership structure in a more effective way,
5) privatization is not panacea, but the SOEs should be reformed,
6) corruption is highly detrimental, and
7) “put a screen on the window when it is opened”.

Globalization is proceeding more swiftly than ever. Both China and Cuba must take an active attitude towards this tendency. As President Castro said, “Globalization is an inevitable process. It would be pointless to oppose a law of history.”18 But globalization poses both opportunities and challenges to socialism. As long as Cuba and China can stick to the policy of reforms and opening to the outside, socialist constructions will achieve great progress in the new century.